Ourense experimentará unos días con tiempo más propio del otoño que del final del verano. Las temperaturas, que comenzarán siendo agradables, irán descendiendo progresivamente hasta alcanzar un máximo de 23 grados, lejos de los casi 30 habituales en esta época. Las lluvias ganarán presencia, especialmente durante las tardes y noches.
El punto álgido de la inestabilidad llegará a mitad de semana, cuando la probabilidad de lluvia se situará en el 80% y las máximas apenas alcanzarán los 23 grados. Esta situación meteorológica, descrita como "borrasca impropia del mes de agosto" por meteorólogos, supondra un cambio notable en el clima de la región.
La jornada del jueves se presentará cambiante, con intervalos nubosos y riesgo moderado de lluvia, mientras que el viernes traerá una pequeña tregua soleada, aunque las mínimas descenderán, haciendo las mañanas más frescas.
El sábado marcará un cambio de tendencia con el aumento de la nubosidad y la posibilidad de lluvia, especialmente por la tarde y noche. El domingo todavía habrá tiempo para una ligera subida térmica hasta los 29 grados, pero la tarde ya traerá lluvias y chubascos que se intensificarán en los días siguientes.
El lunes y el martes serán los días más críticos. Los termómetros caerán con fuerza, situándose entre los 12 y los 25 grados el lunes, y entre 13 y 23 grados el martes, día en el que se prevén precipitaciones intensas con un 80% de probabilidad, creando un ambiente marcadamente otoñal.
El miércoles y el jueves continuará la inestabilidad, con temperaturas frescas para la época y probabilidad de lluvia persistente, aunque con una ligera recuperación térmica el jueves. Los ourensanos tendrán que recuperar el paraguas y alguna prenda de abrigo, algo poco común en agosto.
A pesar de las condiciones meteorológicas adversas, la calidad del aire en la provincia se mantiene favorable, sin cambios destacables en este aspecto.




