La ciudad de Ourense ha sido testigo de importantes cambios a lo largo del siglo XX, tanto en el ámbito del entretenimiento como en la preservación de sus tradiciones. Una revisión histórica pone de manifiesto la transformación de las salas de cine y el debate sobre el futuro del 'xogo da chave'.
En 1976, el periodista F. Álvarez Alonso entrevistaba a un hostelero local sobre el 'xogo da chave', una práctica que ya entonces mostraba signos de declive. El hostelero, que había mantenido la tradición viva en su establecimiento, expresaba su preocupación por la falta de interés de la juventud, que prefería otras formas de ocio como las cartas o la televisión. Destacaba que la afición era mayor entre los mayores de 40 años, aunque reconocía que algunos jóvenes también destacaban en su práctica. Curiosamente, el hostelero también reveló que ya promovía este juego entre la comunidad gallega en Alemania.
“"La chave solemos ponerla aquí abajo, para que no moleste a nadie. La verdad, hoy no hay tanta afición como hace dos años, y creo que antes aún había mucha más. La juventud no tiene tanta ilusión como antes y le presta mucha más atención a los bares o a la tele."
Paralelamente, Anselmo López Morais, también en 1976, ofrecía una crónica detallada sobre la historia de los cines en Ourense. Desde el Principal, el más antiguo y ya cerrado en aquel entonces, que proyectó la primera película sonora de la ciudad, Río Rita, en 1927, hasta el Losada, inaugurado en 1928 con la película muda Resurrección. El Losada también fue pionero al exhibir Luces de Buenos Aires de Carlos Gardel y el primer intento de cine estereofónico con Quo Vadis.
Otras salas destacadas fueron el Coliseo Xesteira, inaugurado en 1941, conocido por su modernidad y por proyectar la primera película en color natural, Las cuatro plumas, y la primera en cinemascope, El príncipe Valiente. El Mary abrió sus puertas en 1946 con Policía Montada del Canadá, y el Avenida en 1948 con Aguila Negra. Estas salas marcaron una época dorada para el cine ourensano, muchas de ellas ya desaparecidas, pero cuya memoria perdura en la historia de la ciudad.




