La puesta en servicio del tramo de accesos a Galicia entre Puente Ribeiriño y Piñeira de Arcos, que circunvala la ciudad de Ourense, generó alarma entre los residentes de la zona norte del Couto, cerca de Vista Hermosa, Ervedelo y Reza. La intersección con la carretera de Ourense a Cortegada, en la zona urbana del Couto, carece de pasos de peatones, lo que provoca una situación de riesgo para los transeúntes.
“"Busquen donde quieran, no encontrarán una sola señal, una sola indicación para el paso de peatones. La realidad está ahí: un cruce magnífico, señalizado para todos, a fin de que los coches se eviten el tortazo; para todos, menos para la gente."
Los vecinos de Reza, Ervedelo, Seminario, Cruce Seminario y Vista Hermosa expresaron su preocupación, denominando a este punto como el “cruce de la muerte” y alertando sobre la posibilidad de una catástrofe. La situación, según los afectados, no recibió atención por parte del Ayuntamiento de Ourense.
Otro problema urbano de la época era el almacenamiento irregular en la calle del Rastro, que conectaba las Burgas con el barrio de Puente Pelamios. Esta calle, que había sido un vertedero, fue limpiada pero ocasionalmente volvía a acumular basura y cartones, ofreciendo una imagen deplorable desde el Puente de La Burga. La ciudadanía cuestionaba la legalidad de esta práctica y la inacción de las autoridades.
Además, la calzada de la calle de Pardo Bazán, que une Peña Trevinca con la avenida de Buenos Aires, se encontraba en mal estado. Esta vía, utilizada intensamente por el tráfico entre Madrid y Vigo, había sufrido un gran desgaste. Aunque la Jefatura Provincial de Carreteras había realizado una reparación previa, la intensidad del tráfico había vuelto a deteriorarla, especialmente en su parte inferior y en la intersección con Buenos Aires, donde los baches dificultaban la circulación y podían causar averías en los automóviles. Se esperaba que, con la puesta en servicio de los accesos a Galicia por Salto do Can y Marcelo Macías, se procediera a su reparación definitiva.




