El transporte público de Ourense: una odisea de tiempos excesivos

La reducción de líneas y frecuencias obliga a desplazamientos más largos y esperas prolongadas, desincentivando su uso.

Imagen de una parada de autobús vacía en Ourense.
IA

Imagen de una parada de autobús vacía en Ourense.

La ciudad de Ourense se enfrenta a una creciente ineficiencia en su servicio de transporte público, donde los tiempos de viaje se han disparado tras la drástica reducción de líneas en septiembre.

La movilidad urbana en Ourense se convierte en un desafío diario para muchos ciudadanos debido a la insuficiencia del servicio de autobús. Aunque las conexiones con el centro están garantizadas, desplazarse entre barrios periféricos, de norte a sur o de este a oeste, puede suponer invertir tiempos excesivos, superando en ocasiones la hora y media de trayecto, lo que empuja a muchos a optar por el vehículo privado.
Tras la reorganización implementada en septiembre, el número de líneas se redujo de 33 a tan solo 16. Esta medida ha resultado en recorridos más largos y menos eficientes, además de una peor conexión entre las zonas alejadas del centro. La eliminación de enlaces directos obliga a depender de transbordos, que a menudo no están coordinados con los horarios, generando esperas que pueden alcanzar la media hora.
A pesar de la reducción de líneas y las bajas frecuencias (entre 30 y 40 minutos en las líneas principales), los autobuses suelen ir vacíos. Esto se debe a una fuerte caída en el uso ciudadano tras los cambios, con una pérdida de más de 105.000 viajeros netos y 165.000 validaciones totales en los primeros siete meses de funcionamiento.
La situación es tal que en Ourense resulta más práctico ir andando que utilizar el transporte público, especialmente cuando se prevén largas esperas. Por ejemplo, un trayecto a pie de unos 20 minutos puede convertirse en casi 40 minutos en autobús, incluyendo la espera, lo que supone un perjuicio para personas con movilidad reducida. La línea 6, que cubre la ruta entre Santa Lucía de Rairo y el Hospital, tiene una frecuencia de 35 minutos.
Una prueba de la ineficiencia del servicio fue un trayecto realizado de Rairo a Reza, que se completó en 1 hora y 29 minutos. Este tiempo es superior al que llevaría ir en coche a Vigo o en tren a A Coruña o Zamora, sin salir de los límites de la ciudad. La experiencia incluyó una espera de 28 minutos en la parada de Santa Lucía de Rairo para coger la línea 6, seguida de un transbordo en la parada de Juan XXIII donde se esperaron 14 minutos más por la línea 5, sumando un total de 42 minutos de espera acumulada.