El proyecto de la megacentral 'Conso II', impulsado por Iberdrola en el municipio ourensano de Vilariño de Conso, ha iniciado los trámites para su evaluación ambiental ante el Ministerio para la Transición Ecológica. Esta iniciativa, que prevé una potencia instalada de 1.800 MW, figura como "asignado a consejero" desde su entrada el pasado 17 de marzo.
Hace aproximadamente un año, la Dirección Xeral de Calidade Ambiental e Sostebilidade de la Xunta de Galicia ya había emitido un informe favorable al estudio geológico para esta megacentral. Este informe, publicado en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el 1 de abril de 2025, se refería a la galería de investigación geológica necesaria para el complejo subterráneo de la central de aprovechamiento hidroeléctrico.
No son previsibles efectos adversos significativos sobre el medio ambiente.
El informe de la Xunta concluía que "no son previsibles efectos adversos significativos sobre el medio ambiente" y, por lo tanto, no consideraba necesario someter el proyecto a una evaluación de impacto ambiental ordinaria. No obstante, subrayaba la obligación del promotor de obtener todas las autorizaciones y permisos legalmente exigibles.
Las investigaciones mediante galería son cruciales en proyectos con grandes excavaciones subterráneas, justificándose en este caso por las "elevadas incertidumbres geológicas identificadas" en los estudios previos. Las obras contemplan la ejecución de una galería de acceso de 1.500 metros y una galería de investigación de 200 metros en el nordeste de Vilariño de Conso.
El proyecto 'Conso II' de Iberdrola, con una inversión superior a los 1.500 millones de euros, busca crear una central de acumulación por bombeo en la cuenca del río Sil. Esta "gigabatería" tendrá una potencia de 1.800 MW, equiparándose a la más potente de Europa, situada en Francia. La construcción, que se prevé que genere 3.000 empleos durante sus más de seis años de duración, estaba programada para comenzar en 2025, pendiente de la obtención de los permisos necesarios.




