La Escuela de Ingeniería Forestal ha desarrollado un estudio, en el marco del proyecto Use4Forest, para identificar las áreas con mayor riesgo de verse afectadas por grandes incendios. Gracias a más de 120.000 simulaciones, el proyecto, liderado por la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia y seleccionado por el programa Interreg Sudoe, señala al sureste de Ourense, así como a León, Zamora y la región de Trás-os-Montes en Portugal, como las zonas más susceptibles.
Las simulaciones tuvieron en cuenta diversos escenarios climatológicos y puntos de inicio de los fuegos. Los resultados revelan la existencia de "áreas con alto riesgo de incendios" que previamente no habían sufrido incendios extremos, destacando la necesidad de "nuevas herramientas" de prevención ante el cambio climático, según explica el investigador Juan Picos.
El investigador Juan Picos señaló que el área entre Portugal, Galicia y Castilla y León, identificada en las simulaciones, registró una cantidad significativa de incendios el pasado verano. Esta zona coincide con la línea divisoria entre los dominios biogeográficos mediterráneo y eurosiberiano de la península, lo que sugiere una fuerte influencia del cambio climático en el incremento del riesgo de grandes incendios forestales.
Además, se observó que los incendios de verano superaron también barreras de altitud, incidiendo en zonas elevadas, un hecho que Picos vincula con el calentamiento global. "Las zonas más altas normalmente en verano estaban más frías y la vegetación mantenía más humedad", pero lo ocurrido el año pasado fue "inédito" en altitudes elevadas, como en los incendios del macizo central ourensano.
El equipo de la UVigo también analizó el impacto de las olas de calor en la vegetación. Existe la posibilidad de que el impacto permanezca "latente" este año en áreas que no ardieron, debido a la acumulación de vegetación muerta, lo que podría afectar a la humedad del combustible forestal y adelantar la temporada de incendios. También se destacó el comportamiento desfavorable de los fuegos durante las noches, cuando la humedad no se recupera ni baja el viento, dificultando las tareas de extinción.
Como medida de apoyo al control de incendios, la Xunta de Galicia presentó nuevo equipamiento, incluyendo dos furgonetas como puestos de mando avanzado, en el Centro de Gestión de Crisis de Verín y en la Base Aérea de Verín-Oímbra.




