Críticas a la gestión de las infraestructuras ferroviarias en Lugo y Ourense

A pesar de los avances, la llegada de la alta velocidad a estas provincias gallegas se enfrenta a importantes retrasos y deficiencias.

Imagen genérica de una estación de tren de alta velocidad.
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Imagen genérica de una estación de tren de alta velocidad.

La inminente puesta en marcha de la estación de AVE en Lugo, sin la llegada efectiva de los trenes de alta velocidad, y la situación de Ourense, con AVE pero sin estación, generan un debate sobre la gestión de las infraestructuras ferroviarias en Galicia.

La noticia de la próxima apertura de la estación de AVE en Lugo, anunciada por fuentes conocedoras del sector, ha sido recibida con cierto escepticismo. Aunque representa un avance, la infraestructura estará operativa sin que se sepa cuándo llegarán los trenes de alta velocidad, lo que pone de manifiesto una planificación deficiente.
Esta situación refleja un patrón de agravio en las infraestructuras vitales para provincias hermanas como Lugo y Ourense, que comparten mucho más que la vecindad. Las administraciones, especialmente la central por su competencia en la materia, son señaladas como responsables de estos retrasos y proyectos incompletos.

Lugo tendrá estación de AVE sin él; Ourense tiene AVE, pero no tiene estación, ni se sabe cuándo la tendrá.

La modernización de las comunicaciones por carretera y ferrocarril en Galicia comenzó tarde y de forma deficiente, sin explicaciones claras sobre las razones. Mientras en otras zonas del país los proyectos ya estaban en marcha, en Galicia sufrieron constantes aplazamientos. A cada cambio de gobierno, los proyectos eran revisados y, a menudo, recortados para abaratar costes, adaptándose a la llamada “realidad actual”.
La gestión de anteriores responsables de Fomento es criticada por la paralización de obras y la modificación de proyectos importantes. En el caso de Ourense, por ejemplo, el proyecto original para la estación, que incluía la eliminación de la brecha ferroviaria entre A Ponte y O Vinteún, fue sustituido por una opción más modesta, a pesar de que otras ciudades como Vigo y A Coruña mantuvieron proyectos de mayor envergadura y coste.