La arquitectura financiera del Ayuntamiento de Ourense revela un patrón de deudas y desencuentros que se trasladan al día a día de la administración local. La situación actual refleja un rastro de impagos que asfixia a los proveedores locales, convirtiendo el buzón municipal en un imán para las notificaciones de apremio.
Bajo la actual dirección, el Ayuntamiento de Ourense ha alcanzado el liderazgo en el ranking de deuda comercial en España, evidenciando una problemática sistémica que trasciende la gestión cotidiana. Esta situación genera una gran preocupación entre los comerciantes y empresarios de la ciudad.
Un ejemplo que ilustra esta gestión es el caso de un exasesor cuya salida de la formación política estuvo ligada a un requerimiento de pago por parte de un comerciante. La documentación tributaria remitida al juzgado también pone de manifiesto que la administración local ha convertido el aplazamiento en su modo habitual de cumplir con la Hacienda Pública. Las liquidaciones de IVA muestran un patrón recurrente de declaraciones con importes pendientes de ingreso y solicitudes sistemáticas de aplazamientos o fraccionamientos.
Solo en el ejercicio de 2023, la declaración del cuarto trimestre arrojó más de 8.000 euros pendientes de pago, una situación que se repitió en periodos anteriores como el tercer trimestre de 2020. La relación con el IRPF no es menos compleja, con liquidaciones provisionales y regularizaciones forzosas por parte de Hacienda por miles de euros.




