Crisis en el Concello de Ourense: Jácome insta a las empresas a demandar para cobrar

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, reconoce la paralización de pagos y culpa a Intervención.

Imagen genérica de un ayuntamiento gallego de granito con balcón de hierro y luz solar.
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Imagen genérica de un ayuntamiento gallego de granito con balcón de hierro y luz solar.

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, ha reconocido la "paralización" en el pago a proveedores del Concello, culpando a Intervención y sugiriendo a las empresas que acudan a los juzgados.

La crisis por la morosidad en el Concello de Ourense estalló oficialmente. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, convocó una junta de portavoces para admitir la "paralización" en el pago de facturas a los proveedores de la entidad local. Sin embargo, lejos de asumir responsabilidades por el atasco administrativo, el regidor culpó al departamento de Intervención e instó, en una maniobra inédita, a las empresas afectadas a acudir a los juzgados para forzar el cobro.
Jácome aseguró que el problema no reside en la falta de liquidez, defendiendo que el consistorio dispone de 75 millones de saldo en las cuentas bancarias. Según su versión, el bloqueo sistemático se debe a que Intervención "no fiscaliza algunas facturas", lo que impide automáticamente que el trámite avance en los plazos legales. Ante este insólito escenario, el gobierno local informó a los proveedores de su derecho a solicitar "medidas cautelarísimas" ante la justicia contencioso-administrativa.
Esta parálisis confirma el agujero contable que ha convertido a Ourense en la ciudad con mayor deuda comercial por habitante de España. El último informe de Tesorería (abril) revela que el período medio de pago del Concello se ha disparado hasta los 84,25 días, incumpliendo los plazos legales. Mientras el consistorio apenas abonó 3,7 millones de euros, las operaciones pendientes ascendieron a 26,9 millones, a lo que hay que sumar millones retenidos en 2.637 facturas sin tramitar, mayoritariamente del servicio eléctrico.
La oposición rechazó de forma unánime el intento de Jácome de desviar la culpa. La portavoz del PP, Ana Méndez, calificó de irresponsable e injusto que el alcalde señalase al interventor, afirmando que el problema es "consecuencia directa dunha forma de gobernar baseada na improvisación". El PSOE, a través de su portavoz Natalia González, lamentó el "apagón de datos" y censuró el "escapismo" del regidor. Por su parte, el BNG, con su portavoz Luis Seara, exigió que "asuma a súa responsabilidade" y acusó al alcalde de "desmantelar o departamento de Intervención".