La situación en la Avenida de Portugal, en Ourense, está generando un creciente malestar entre sus habitantes. Los vecinos perciben un claro deterioro de las condiciones de vida, lo que los lleva a considerar nuevas movilizaciones para expresar su descontento.
Uno de los puntos de mayor fricción es la restricción para estacionar vehículos, lo que complica la rutina diaria de muchos trabajadores. A esto se suma la preocupación por la reducción o ausencia de servicios de transporte público, como el autobús, que dificulta el desplazamiento hacia sus lugares de empleo.
“"Igual esperan que se circule a caballo, vista la regresión de la calidad de vida en la zona."
Esta percepción de regresión lleva a algunos residentes a ironizar sobre la situación, sugiriendo que las condiciones actuales los retrotraen a tiempos pasados, donde la movilidad era mucho más limitada. La comunidad local busca soluciones y mejoras para una avenida que consideran esencial para su vida cotidiana.




