La visión general de los alcaldes de la provincia de Ourense es que no existe ninguna posibilidad práctica de cumplir con la limpieza completa de las fincas antes de la fecha límite del 31 de mayo. Esta situación se debe a la falta de medios adecuados, a la enorme cantidad de parcelas en cada municipio, a la dificultad de acceso con maquinaria en algunas de ellas y al colapso de las empresas locales de desbroce ante la avalancha de solicitudes.
En ayuntamientos como Muíños, que cuenta con hasta 38 aldeas, la realidad choca frontalmente con los procedimientos administrativos. Uno de los regidores subrayó que cumplir con el plazo es "totalmente imposible", ya que la normativa es clara, pero en la práctica hay miles de pequeñas parcelas que requieren limpieza manual. Añadió que las personas mayores no pueden realizar estos trabajos por motivos de salud y, aunque quisieran contratar servicios, las empresas están desbordadas.
“"La realidad choca frente a los procedimientos administrativos. Es totalmente imposible cumplir con el plazo, la norma dice lo que dice, pero luego hay miles de parcelitas que hay que limpiar a mano."
El inicio de los desbroces, después de la época de lluvias, fue relativamente tardío. Una regidora de Oímbra afirmó que "hasta finales de marzo no se pudo hacer nada". Por su parte, otro regidor de A Gudiña confirmó los retrasos de la administración, indicando que en su ayuntamiento "aún están haciendo la limpieza correspondiente al año pasado en algunas franjas".




