Estas brigadas, especializadas en zonas de montaña, utilizan maquinaria pesada como tractores, trituradoras y buldóceres para eliminar vegetación y crear cortafuegos. Su trabajo es fundamental para frenar el avance de las llamas en caso de que se declare un incendio, especialmente después de un invierno con precipitaciones significativamente superiores a la media en Galicia.
“"Estamos haciendo pequeñas parcelas para que, en caso de incendio, podamos retener el fuego en una determinada zona y no se propague."
Las unidades Batracio fueron diseñadas por el propio servicio de extinción de incendios gallego para adaptarse a las particularidades del terreno. No solo actúan en la prevención, sino también en la extinción, desplegándose en equipos de quince personas cuando es necesario.
Además de la labor de estas unidades, la Xunta y los ayuntamientos también se centran en la gestión de la biomasa en las fajas secundarias, cercanas a los núcleos de población. La prevención es un aspecto que, según las autoridades locales, muchas veces no recibe la visibilidad que debería, a pesar de sus costes e importancia.
“"Cada año la climatología es mucho más brusca."
Los bomberos alertan de que el cambio climático, junto con el abandono rural, dificulta cada vez más su trabajo. La virulencia de los incendios actuales es notablemente mayor que hace dos décadas, lo que requiere estrategias de ataque directo o indirecto, apoyándose en cortafuegos cuando la intensidad del fuego lo hace necesario.
Este trabajo se enmarca en el Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia (Pladiga), que este año incluye una aplicación móvil para que la ciudadanía pueda avisar de cualquier incendio.




