Esta decisión implica el cierre total de la terminal compostelana durante 35 días, lo que obligará a una completa reorganización del tráfico aéreo en Galicia. Durante este periodo, los aeropuertos de A Coruña y Vigo asumirán la mayor parte de las operaciones desviadas.
La actuación, impulsada por Aena, se centra en la renovación profunda del pavimento de la pista, que no recibía una actualización desde el año 2008. Además, los trabajos incluyen mejoras significativas en el sistema de drenaje, el balizamiento y los sistemas de ayuda a la navegación y aterrizaje en condiciones de baja visibilidad.
La magnitud de la intervención hace incompatible mantener la actividad aérea, lo que ha obligado a optar por un cierre total temporal del aeropuerto.
Durante el periodo de cierre, el aeropuerto de A Coruña-Alvedro se convertirá en el principal receptor del tráfico desviado, experimentando un notable incremento de operaciones. Por su parte, el aeropuerto de Vigo reforzará rutas clave, especialmente las conexiones con Barcelona.
El plan de contingencia prevé que A Coruña asuma conexiones nacionales e internacionales habituales de Santiago, como las de Madrid, Barcelona, París, Londres o Palma de Mallorca. Este cierre llega en un momento delicado para la terminal compostelana, que en los últimos años ha registrado un descenso de tráfico debido a la pérdida de rutas y a la reducción de la actividad de varias aerolíneas.
Las obras tienen como objetivo modernizar la infraestructura y mejorar la competitividad del aeropuerto, con la meta de recuperar la conectividad internacional una vez que se reabra. Tras la finalización de los trabajos, la terminal retomará su actividad con la previsión de incorporar nuevas conexiones internacionales, incluyendo rutas a Nueva York y Marrakech, además de reforzar destinos nacionales y europeos.




