La decisión del gobierno local llega después de que el estudio de impacto ambiental y la solicitud de autorización ambiental integrada salieran a información pública. En un comunicado, el consistorio cercedense expresó su posicionamiento, subrayando su respeto institucional hacia el ayuntamiento vecino.
“"El Ayuntamiento de Cerceda mantiene una postura abierta hacia los proyectos industriales y energéticos. Sin embargo, en este caso considera que la planta de biogás no garantiza un retorno social, ambiental ni económico claro y presenta, por el contrario, impactos negativos relevantes para el entorno."
El alcalde de Cerceda, junto con la diputada autonómica Silvia Longueira, el alcalde de Culleredo, José Ramón Rioboo, la concejala de Urbanismo de Culleredo, Marta María Iglesias, y la concejala del PSdeG de A Laracha, Inés Ramos, se reunieron para abordar la cuestión. El Ayuntamiento de Cerceda defiende que su postura en proyectos de este tipo es "coherente y previsible", apoyando la implantación industrial siempre que se formule de forma equilibrada y garantizando la sostenibilidad económica, social y ambiental.
Para la administración municipal, el emplazamiento previsto para la planta, en suelo rústico, "abre la puerta a dinámicas especulativas, alejadas de una planificación sostenible". El Ayuntamiento de Cerceda argumenta que los proyectos vinculados a la economía circular deberían ubicarse en entornos con industria consolidada o actividad relacionada, evitando así la dispersión, los conflictos de usos y los impactos innecesarios. Además, el ejecutivo local recordó la proximidad del proyecto al río Anllóns, un espacio de "elevado valor ambiental".




