La operación policial se inició en enero de este mismo año, tras la denuncia de una vecina de Ribadavia que alertó del hurto de joyas de su domicilio sin que se produjera fuerza. Las investigaciones posteriores revelaron que una de las trabajadoras de ayuda a domicilio que prestaba servicios en la vivienda de la denunciante había vendido numerosas joyas entre 2024 y 2025 en establecimientos de compraventa situados en O Carballiño y Ourense.
Los agentes de la Guardia Civil procedieron al reconocimiento de los efectos sustraídos y, al verificar la posible existencia de más víctimas, lograron identificar un listado de personas que habían sido atendidas por la misma sospechosa. Finalmente, se confirmó que un total de 14 víctimas fueron afectadas, y 38 joyas fueron reconocidas por sus legítimos propietarios.
La Comandancia confirmó que el valor total de las joyas vendidas por la detenida supera los 30.000 euros. Sin embargo, no se pudo reconocer la totalidad de las piezas sustraídas, debido a que algunas de las víctimas eran personas de avanzada edad y otras ya habían fallecido. La mujer detenida fue puesta a disposición judicial para las correspondientes actuaciones legales.




