La iniciativa, orientada a mejorar las oportunidades laborales, combinó formación especializada, orientación y prácticas en empresas. A lo largo del programa se atendió a 110 personas, de las cuales el 50 % fueron mujeres, el 35 % menores de 30 años, el 5 % personas con discapacidad y el 10 % desempleadas de larga duración.
Se impartieron especialidades como caja y reposición, primeros auxilios, atención a personas dependientes, orientación sociolaboral y gestión contable, junto con formación complementaria en ámbitos como la prevención de riesgos laborales, la informática, la búsqueda de empleo, el inglés, la logística o la inteligencia artificial.
Se gestionaron prácticas laborales no profesionales para 27 participantes. El porcentaje de inserción laboral se situó alrededor del 35-40 %, un resultado que, según el delegado, Pablo Fernández, "pone de relieve la importancia de acercar la formación a las necesidades del mercado de trabajo".
Fernández destacó la apuesta de la Xunta por la creación de empleo de calidad y por la formación como herramienta para mejorar la empleabilidad y abrir nuevas oportunidades profesionales.




