La tensión y el temor marcaron el fin de semana para una pareja de avanzada edad residente en Becoña de Arriba, en la localidad de Boborás. El voraz incendio forestal que se acercó peligrosamente a las viviendas de la zona les obligó a buscar refugio en la vecina localidad de O Carballiño, junto a familiares, ante el riesgo que suponía tanto el avance de las llamas como el intenso humo para su salud.
La decisión de abandonar su hogar no fue motivada por una orden oficial de desalojo, sino por la propia iniciativa de los vecinos ante la imposibilidad de respirar con normalidad. "Las autoridades no nos dijeron ‘desalojen’, fue iniciativa nuestra, porque en realidad allí respirábamos mal", relató la mujer, quien confirmó que contactaron con familiares para que los recogieran.
No se respiraba más que humo
El hombre de la pareja corroboró la angustia del momento, destacando la vulnerabilidad de una población rural envejecida frente a la emergencia. A pesar de las reticencias iniciales a dejar atrás pertenencias de toda una vida, la prioridad era clara: "Mi marido no se quería ir por estar cerca de las cosas, pero primero es la vida, luego lo que sea", explicó la mujer.
Tras pasar la noche del sábado al domingo en O Carballiño, la pareja regresó a su casa el domingo por la noche, aún con la incertidumbre y el temor a posibles daños. La falta de línea telefónica en la zona, también afectada por el incendio, dificultó la comunicación con sus allegados.
La situación también fortaleció los lazos entre los vecinos de los núcleos de Becoña de Arriba y Becoña de Abaixo. Algunos residentes de la segunda aldea, menos afectada por las llamas, acogieron a sus vecinos durante la noche ante el intenso humo que no podían soportar.




