La Ribeira Sacra confía en la diplomacia tras el revés técnico para ser Patrimonio Mundial

El Icomos recomienda no inscribir el paisaje, pero la Xunta y el Gobierno seguirán adelante apelando al comité.

Imagen genérica del paisaje de la Ribeira Sacra con cañones, viñedos y monasterios.
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Imagen genérica del paisaje de la Ribeira Sacra con cañones, viñedos y monasterios.

La candidatura de la Ribeira Sacra a la declaración de Patrimonio Mundial se enfrenta a un obstáculo técnico tras la recomendación del Icomos de no inscribirla, lo que obliga a confiar en la diplomacia para convencer al comité.

La aspiración de la Ribeira Sacra de ser reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO ha sufrido un importante revés técnico. El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) ha emitido un informe en el que recomienda “no inscribir el Paisaje del Agua de la Ribeira Sacra en la Lista”, de cara a la cumbre que se celebrará en julio en Corea del Sur.
A pesar de esta recomendación, que no es vinculante, la Xunta de Galicia y el Gobierno central han decidido seguir adelante con la candidatura. A diferencia de lo ocurrido en 2021, el informe actual es considerado menos perjudicial, lo que impulsa la vía diplomática para intentar convencer a los 21 países miembros del Comité. El organismo internacional argumenta que la candidatura “no cumple con los requisitos” ni con las “condiciones de integridad y autenticidad”.
Uno de los principales puntos de fricción es la inclusión de presas hidroeléctricas del siglo XX, cuya escala y propósito difieren de los valores tradicionales, según el Icomos. También alertan sobre factores de riesgo como la pérdida de diversidad biológica, la fragmentación de hábitats y los incendios forestales, además de la posible presión futura de la expansión vitivinícola.
El informe también señala la preocupación por el futuro demográfico del territorio, destacando que la viticultura heroica y los bancales dependen de los habitantes locales y son vulnerables al declive de la población.
No obstante, el documento elogia la “sobresaliente gestión” institucional, reconociendo el buen estado de conservación, la calidad del agua, las aldeas y el patrimonio monástico. Destaca como “claros puntos fuertes” la protección legal, el modelo de gobernanza colaborativa y las iniciativas de turismo sostenible.
La decisión final recaerá en el Comité del Patrimonio Mundial en Busán (Corea del Sur), entre el 19 y el 29 de julio. El Ministerio de Asuntos Exteriores buscará los votos necesarios para superar este bache técnico, confiando en el peso de España en la UNESCO y en los argumentos favorables del nuevo dictamen consultivo.