La Xunta aprueba la ampliación de Congalsa en A Pobra do Caramiñal

El proyecto permitirá a la empresa conservera y pesquera casi duplicar su capacidad de producción de elaborados congelados.

Imagen genérica de una nave industrial moderna en un parque empresarial.
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Imagen genérica de una nave industrial moderna en un parque empresarial.

La Xunta de Galicia ha dado luz verde ambiental al proyecto de ampliación de la planta de elaboración de productos alimentarios congelados de Congalsa, ubicada en el parque empresarial de A Tomada, en el ayuntamiento coruñés de A Pobra do Caramiñal.

Esta decisión permitirá a la empresa conservera y pesquera barbanzana casi duplicar su producción de elaborados, precocinados y congelados a base de pescado y otros productos. El informe de impacto ambiental, emitido por la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático, concluye que no son previsibles efectos significativos sobre el entorno, siempre que se cumplan los condicionantes fijados.
El procedimiento de evaluación ambiental simplificada incluyó un periodo de participación pública, durante el cual no se recibieron alegaciones, y se consultaron diez organismos interesados. Fruto de estas consultas, se establecieron los condicionantes que se añaden al programa de vigilancia ambiental recogido en la resolución de la Dirección General de Calidad Ambiental y Sostenibilidad.
Según un comunicado de la Xunta, las evaluaciones indican que el proyecto no tendrá impactos significativos en áreas como la protección de la atmósfera, la salud, las aguas, el suelo, el patrimonio natural, la gestión de residuos, la integración paisajística, la eficiencia energética y la reducción de la huella de carbono. La viabilidad de la iniciativa está supeditada al cumplimiento de todos los requisitos.
La ampliación de Congalsa prevé la incorporación de las parcelas 16 y 17 a su centro productivo, que actualmente ocupa las parcelas 13, 14 y 15 del área industrial. Las nuevas instalaciones, con una superficie construida de más de 6.200 metros cuadrados, se destinarán a la fabricación de alimentos rebozados y empanados.
Se estima que la capacidad máxima de producción de rebozados y empanados en la nueva sede será de 30.000 toneladas al año, lo que, sumado a las líneas ya existentes, alcanzará un total de 55.000 toneladas anuales.