La ciudad de Lugo vive horas de incertidumbre política. La inminente presentación de una moción de censura por parte del Partido Popular, que contaría con el respaldo de la edila no adscrita, está generando una gran agitación en el ámbito municipal. Aunque no hay confirmación oficial, diversos medios apuntan a un acuerdo ya cerrado entre la portavoz del grupo municipal popular y la concejala independiente.
De prosperar esta iniciativa, el Partido Popular recuperaría el gobierno de la capital lucense, que no ostenta desde hace un cuarto de siglo, cuando José López Orozco asumió la alcaldía. Desde entonces, la ciudad ha estado dirigida por un alcalde socialista, bien en solitario o en coalición con el BNG.
Para que la moción de censura salga adelante, el Partido Popular necesitaría los votos de sus doce concejales y el de la edila no adscrita. Esta última dejó al gobierno bipartito sin mayoría absoluta en el pleno, al abandonar el grupo municipal socialista, que quedó con siete concejales. El BNG, por su parte, cuenta con cinco representantes en la corporación.
“"La moción de censura está más que justificada y, efectivamente, había contactos con la edila no adscrita en ese sentido."
La relación de la edila no adscrita con su anterior partido se deterioró rápidamente desde su incorporación a la corporación en octubre, en sustitución de un concejal fallecido. En enero, solicitó la baja como militante del Partido Socialista, tras renunciar en diciembre a la delegación de competencias de Zona Rural por incompatibilidad con su trabajo. A finales de marzo, formalizó su salida del grupo municipal socialista, alimentando las especulaciones sobre la moción de censura.




