La operación política fue posible gracias a los doce concejales del Partido Popular y al apoyo decisivo de una edil que rompió con su partido, permitiendo desbancar al anterior regidor. Esta concejala se había incorporado a la corporación apenas seis meses antes, en un contexto excepcional por el fallecimiento de tres ediles de su grupo.
“"Nos definimos como constitucionalistas convencidos y defendemos nuestra trayectoria personal, procediendo de una familia humilde pero honesta."
Durante la sesión plenaria, la nueva regidora justificó la moción aludiendo a la “inestabilidad” del gobierno anterior, al que acusó de problemas de gestión, conflictos laborales y decisiones urbanísticas “sin planificación”, como el diseño de un carril bici o el uso de fondos públicos.
La jornada estuvo marcada por un ambiente de tensión, con manifestaciones en el exterior del consistorio y gritos dirigidos a la nueva alcaldesa. La polémica se avivó en los días previos a la votación, cuando se denunció una posible “operación diseñada” para facilitar el cambio de gobierno, extremo que la concejala implicada negó.
La nueva alcaldesa aún no ha especificado las responsabilidades que asumirá la concejala tránsfuga dentro del gobierno local.




