Este fenómeno, poco común por su intensidad y rapidez, es característico del mes de abril, conocido por su inestabilidad. Las proyecciones indican que, mientras las ciudades costeras gallegas tendrán transiciones más suaves, el interior experimentará un "bajón térmico" que devolverá el ambiente invernal a la comunidad.
De hecho, el litoral gallego, que hace solo unos días disfrutaba de playas con aspecto estival durante la Semana Santa, se encuentra este jueves en alerta amarilla. Concretamente, la Costa da Morte, entre Fisterra y cabo Vilán, donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó un aviso por temporal con vientos de más de 70 kilómetros por hora y olas de hasta cinco metros, desaconsejando la actividad pesquera.
A pesar de esta alerta, se espera que a lo largo del jueves Galicia recupere la influencia de las altas presiones ubicadas en las Azores, lo que propiciará un clima más agradable el viernes, digno de los mejores días de verano. Sin embargo, esta mejora será efímera, ya que el sábado llegará el mencionado descenso térmico.
Este cambio súbito de temperaturas se explica por la transición entre el invierno y el verano que se produce en abril. Durante este mes, masas de aire frío del norte aún descienden, mientras que aire más cálido comienza a ascender desde el sur. Cuando una masa fría irrumpe de forma abrupta, la temperatura puede caer drásticamente en cuestión de horas.




