La presidenta del Partido Popular lucense y candidata a la alcaldía, confirmó que las conversaciones para explorar una alternativa de gobierno comenzaron poco después de que se hicieran públicas las diferencias entre una concejala socialista y el alcalde. Desde entonces, el PP de Lugo ha argumentado su aspiración al gobierno basándose en haber quedado a tan solo 150 votos de la mayoría absoluta en las elecciones de 2023.
La moral y la ética no cotizan a estos efectos, y el escrutinio dio 12 concejales al PP y no los 13 que precisaba.
El PP defiende la legitimidad de esta operación, señalando que los socialistas sufrieron la pérdida de tres concejales, lo que permitió la entrada de la edil en cuestión. Esta concejala, debido a sus discrepancias con el alcalde, pasó rápidamente de ser militante y concejala socialista a aliarse con el PP. Esta situación ha generado comentarios sobre la firmeza de sus convicciones políticas, sugiriendo que una simple dimisión podría haber evitado la situación.
El artículo también hace referencia a otros casos de mociones de censura en Galicia, como el de Noia, donde un alcalde socialista accedió al cargo con el apoyo de un edil disidente del PP hace nueve meses. También se mencionan ejemplos históricos en Vigo, Santiago y Ourense, donde los resultados electorales posteriores a mociones de censura fueron variados, demostrando que el impacto en las urnas puede ser imprevisible.




