La investigación, llevada a cabo por el Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) del Subsector de Tráfico de Lugo, se inició a raíz de la denuncia de un empleado de la compañía. Este trabajador alegó ser objeto de amenazas para que incumpliera de forma sistemática los tiempos de conducción y descanso establecidos por la legislación vigente.
Los agentes obtuvieron datos objetivos de los registros de los tacógrafos y de las tarjetas de conductor. Tras cruzar la información, el análisis reveló un modus operandi en el que, una vez obtenidas las tarjetas de forma irregular, los conductores eran supuestamente obligados a utilizarlas para alterar los tiempos de conducción y descanso.
“"Esta situación ponía en peligro la propia seguridad vial, al verse obligados a conducir vehículos de gran tonelaje sin apenas descansos, además de atentar contra la seguridad y las condiciones laborales de los propios conductores."
Esta práctica, que se prolongó durante varios meses, permitía a la empresa evitar ser detectada en inspecciones de transporte, tanto en carretera como en sus instalaciones. La falsificación de los registros obligaba a los conductores a realizar jornadas de conducción extenuantes sin los descansos reglamentarios, lo que representaba un grave peligro para la seguridad vial y las condiciones laborales.




