Este modelo residencial, pionero en la provincia, se centra en la convivencia, el envejecimiento activo y la prestación de cuidados en las últimas etapas de la vida. La primera piedra del proyecto, denominado Lar do Regueiro, se colocará este verano, momento en el que comenzarán las obras. Según su promotor, diez de las casas ya están comprometidas.
La iniciativa tomó forma después de años de gestiones y cambios de ubicación. Inicialmente, se consideró Rábade, pero la imposibilidad de construir en terreno rústico llevó a buscar otras opciones. Hubo momentos de desánimo entre los 19 socios de la cooperativa a finales de 2024, lo que provocó algunas bajas y nuevas incorporaciones. Finalmente, tras una votación, se eligió Friol por sus buenas conexiones, proximidad a Lugo, su oferta de actividades y su crecimiento.
“"En algún momento llegó a cundir el desánimo."
El impulsor del proyecto agradeció el apoyo del Ayuntamiento de Friol y de su alcalde, con quien se iniciaron las conversaciones en junio de 2025. El regidor local destacó la importancia del proyecto para el municipio, ya que supondrá el asentamiento de población, dinamismo económico y creación de puestos de trabajo, esperando que se generen sinergias con los servicios existentes.
La entidad adquirió un terreno de 63.000 metros cuadrados, ubicado entre el campo de fútbol de A Reigosa y el mercado ganadero, a poca distancia del centro urbano. Esto cumple una de las premisas de los promotores: la integración con la comunidad local. En el terreno se construirán un edificio comunitario con cocina, comedor y sala polivalente, además de las doce viviendas.
De las viviendas, cuatro tendrán dos dormitorios, con un precio de derecho de uso de 175.000 euros, y ocho serán de una única habitación, con un coste de 135.000 euros. Se distribuirán en bloques de tres casas cada uno, con jardines propios. La urbanización incluirá aparcamiento y zonas verdes, y se prevé la construcción futura de una residencia y centro de día para atender las necesidades de los usuarios.
Aunque uno de los requisitos para acceder a las viviendas es no ser dependiente, los promotores son conscientes de que muchos usuarios necesitarán atenciones en el futuro. Para evitar que el proyecto se convierta en un geriátrico, las bases establecen un máximo de cuatro nuevas admisiones por año, garantizando así una amplia variedad de edades entre los residentes.
En la cooperativa existen dos tipos de socios: el residente, que planea ser usuario desde el inicio, y el colaborador, que participa activamente pero con vistas a un futuro acceso. Actualmente, hay socios desde los 43 años. La mayoría de los interesados proceden de la capital lucense, Friol, Outeiro de Rei, Rábade o Begonte, además de otros puntos como Murcia, Madrid o las Islas Baleares.
Aunque la admisión de socios se cerró inicialmente en 19 para facilitar la toma de decisiones, a partir del próximo sábado se reabrirá la puerta a nuevos asociados con el objetivo de alcanzar entre 100 y 120 socios y 90 viviendas a largo plazo. Ese día, a las 11.00 horas, se celebrará una charla en el centro sociocultural de Friol donde se explicarán los detalles del proyecto y se resolverán las dudas de los asistentes, ante el gran interés ya manifestado.




