El operativo, llevado a cabo por el servicio de Gardacostas de Galicia, permitió también la aprehensión de 1,5 kilos de centollo. Según informó el organismo autonómico, los ejemplares carecían de la documentación necesaria que acreditase su procedencia legal, por lo que fueron devueltos al medio marino tras ser pesados.
Además de los recursos marinos, los agentes requisaron diversos útiles empleados para la extracción furtiva, entre los que se encontraban salabardos y un saco de lona inflable. Estos elementos han quedado bajo custodia de la autoridad competente para los trámites correspondientes.
Esta actuación se enmarca en las tareas habituales de vigilancia que se desarrollan en las rías gallegas. El objetivo principal de estos dispositivos es garantizar la sostenibilidad de los caladeros y proteger la actividad de los profesionales que cumplen con la normativa vigente, especialmente en periodos de alta presión extractiva sobre especies de valor comercial.




