Durante años, el deterioro del servicio ferroviario se asumió con resignación, pero el panorama está cambiando. Colectivos vecinales, expertos y administraciones locales han comenzado a ejercer presión para exigir una red ferroviaria "digna, moderna y útil". En Ferrol, el Foro Cidadán polo Ferrocarril lleva un año de movilización constante en defensa del tren, organizando conferencias y actos públicos para concienciar a la ciudadanía y logrando sentar a representantes con diversos ayuntamientos y con la Xunta de Galicia.
La demanda principal de la población es poder viajar en tren de forma segura, cómoda y con horarios útiles. Esto implica disponer de alternativas reales y no de servicios "testimoniales y a horas extrañas". La realidad actual está "muy lejos" de ese objetivo, tanto en Lugo como en Ferrol, aunque con "diferencias significativas".
En el caso de Lugo, la situación es precaria, con carencia de conexiones tanto con su entorno inmediato como con otros núcleos importantes como A Coruña o Ferrol, además de una débil relación ferroviaria con el resto de la península. En muchos destinos apenas existe un tren al día, lo que limita cualquier posibilidad de uso cotidiano. La conexión Lugo–A Coruña, que por carretera apenas supera una hora, se alarga en tren hasta entre 1 hora y 48 minutos y 2 horas y 16 minutos, con una oferta mínima y horarios poco operativos.
La situación en Ferrol es aún más crítica. La ciudad naval arrastra graves problemas estructurales en su infraestructura. La línea que la conecta con A Coruña data de 1913 y nunca ha sido objeto de una reforma integral. Su trazado, diseñado originalmente para el transporte de mercancías, presenta deficiencias como curvas y pendientes pronunciadas que limitan severamente la velocidad de los trenes. A esto se suma el uso de "sistemas de señalización y control obsoletos" y "material rodante antiguo", resultando en un servicio lento e ineficiente: 68 minutos para cubrir el trayecto entre Ferrol y A Coruña, con 11 paradas intermedias y sin trenes directos.
El aislamiento de Ferrol se extiende a su conexión con el resto de Galicia, sin servicios directos a Santiago, Ourense, Vigo o Lugo. La línea de vía estrecha que recorre el norte pasando por Ortigueira, Foz, Burela o Ribadeo también es antigua y con tiempos excesivos, lo que hace que este corredor geográfico y económico esté "completamente penalizado" en términos ferroviarios. Paradójicamente, Ferrol es la única ciudad del norte gallego que cuenta con servicio de cercanías.
Las conexiones entre Lugo y Ferrol evidencian el deterioro del sistema ferroviario, sin trenes directos y con trayectos que pueden oscilar entre 2 horas y 43 minutos y casi 8 horas, con esperas intermedias de más de cinco horas y horarios poco funcionales.
Sin embargo, Lugo presenta algunas perspectivas de mejora. Está a punto de inaugurarse la línea electrificada entre Lugo, Monforte y Ourense, y existe un estudio de viabilidad para una conexión rápida con Santiago que permitiría cubrir el trayecto en unos 45 minutos. Este proyecto implicaría la construcción de un tramo de apenas 30 kilómetros entre Curtis y Sigüeiro. Además, tras la inauguración de la estación intermodal prevista para junio, se está considerando la posibilidad de implantar servicios de cercanías en el entorno de Lugo, por ejemplo hacia Sarria. Nada de esto, por el momento, se vislumbra en Ferrol, donde la presión social ha arraigado con más fuerza de la mano del Foro Cidadán polo Ferrocarril.




