La situación del sector primario gallego alcanza un punto crítico con la proliferación de jabalíes que están devastando las plantaciones de maíz en la comarca de Ferrolterra. Productores de la zona, como José Calo de Paderne, denunciaron en COPE Ferrol que las administraciones "dan la espalda al campo" mientras los ataques se multiplican y los daños económicos se disparan.
Calo describió la realidad diaria en las fincas como "verdaderas camadas inmensas" de jabalíes que arrasan las plantaciones. El coste de sembrar una hectárea de maíz, que supera los 600 euros entre semilla y abono, se da por perdido ante la impotencia de los agricultores, que ven cómo "van acabar con las cosechas" previstas.
El ganadero criticó la ineficacia de las medidas actuales, señalando que las batidas organizadas por los cotos de caza no son suficientes. "Cada jabalí que matan tienen que dar nota y parece que se cuida más la fauna salvaje que a las propias personas", lamentó, criticando además la prohibición de abatir hembras por carecer de "sentido común".
La problemática se complica con la presencia del lobo, que también está causando estragos en el ganado. Calo alertó de que los ataques a terneros y potros son constantes y advirtió de que "cuando no tenga eso, vendrá a por las personas". Considera que la protección desmedida de esta especie, sumada al auge del jabalí, hace del rural un espacio "sin garantías" para la producción.
El productor también cargó contra los gobernantes, a quienes acusó de "no conocer el sector" y de "mirar hacia otro lado" ante la pasividad de los cargos públicos. Vinculó la falta de gestión del monte con el riesgo de incendios, recordando que son los vecinos quienes arriesgan su vida para defender sus casas.
Calo recordó el papel esencial de los agricultores y ganaderos, especialmente durante la pandemia, y lamentó que el sector primario esté "acabado" y "olvidado". Concluyó con un mensaje desolador: "Si dejamos de producir, queda todo a monte y después hay que salir a apagar el fuego", reclamando soluciones contundentes como las que se aplican en otros países europeos.




