Denuncian que granjas gallegas llevan 21 días sin recogida de leche por incumplimiento

El sindicato agrario alerta de pérdidas económicas significativas y urge a las administraciones a intervenir ante la situación.

Imagen genérica de una granja lechera, con bidones o tanques de recogida.
IA

Imagen genérica de una granja lechera, con bidones o tanques de recogida.

El Sindicato Labrego Galego (SLG) ha denunciado que varias explotaciones ganaderas en Galicia llevan 21 días sin que se les recoja la leche, lo que está provocando pérdidas económicas sustanciales y un presunto incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria.

La organización agraria urge a la Consellería do Medio Rural, al Ministerio de Agricultura y a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) a tomar medidas. Según el SLG, la situación persiste a pesar de las denuncias realizadas en las últimas semanas, afectando a granjas en localidades como Ribadeo y Ribeira de Piquín.
El sindicato informa de que, aunque una de las granjas afectadas logró encontrar otra empresa para la recogida, al menos dos explotaciones siguen sin salida para su producción, viéndose obligadas a desechar la leche durante más de tres semanas. Esta situación ya había sido advertida a mediados de abril.

"Las administraciones miran para otro lado."

un portavoz del Sindicato Labrego Galego
El SLG subraya que la empresa implicada está incumpliendo la Ley de la Cadena Alimentaria al no preavisar con la antelación exigida de dos meses a las granjas sobre la finalización de la recogida. El conflicto se originó después de que varias explotaciones rechazaran las propuestas de contratos a la baja en la renovación de abril.
La organización agraria censura esta “situación muy grave” que, a su juicio, vulnera los derechos de los ganaderos e ignora la legislación vigente. El SLG considera que no solo existe responsabilidad por parte de la industria, sino también una falta de respuesta institucional ante un problema que amenaza la viabilidad de las explotaciones. Se estima que las pérdidas diarias para algunas de estas granjas rondan los 400 a 450 euros, y el “doble abandono” podría llevar al cierre de proyectos ganaderos.