Dani García (Foz, 2004) se encuentra en su cuarto y último año de formación tenística en Estados Unidos, adonde llegó con una beca de estudios. Tras tres temporadas en Middle Georgia State, el jugador se traslada ahora a Florida para unirse a la Universidad de Southeastern en Lakeland. Esta experiencia, tanto a nivel humano como deportivo, es una oportunidad única que el joven deportista está aprovechando al máximo, sin renunciar a su sueño de convertirse en tenista profesional.
El curso recién finalizado supuso un cambio significativo para García, con un aumento notable en el nivel medio de sus rivales. La competición, que se asemeja a un formato de Copa Davis, implica enfrentamientos individuales y de dobles donde cada punto es crucial. A pesar del desafío, el tenista destaca el crecimiento personal y las relaciones forjadas durante estos años, mencionando la amistad con un compañero alemán, Nick Dufner, casi como un hermano.
La decisión de cambiar de universidad no se debió a problemas en la anterior institución, sino al deseo de acumular nuevas experiencias y jugar a un alto nivel, muy cercano al profesional. García también valora el clima favorable de Florida y la posibilidad de coincidir con dos conocidos compatriotas asturianos, lo que facilitará su adaptación. Su madurez le ha permitido tomar decisiones más enfocadas en lo deportivo y económico, asegurando que los gastos para sus padres sean asumibles.
El tenista ya consiguió tres puntos ATP en dobles durante un torneo en Alemania, gracias a una 'wild card' facilitada por el padre de su compañero Nick Dufner. Aunque es consciente de la dificultad de llegar a ser profesional, García mantiene intacto su sueño de infancia, compartido con su padre, y espera que este último año en Estados Unidos sea clave para evaluar su evolución y tomar una decisión definitiva sobre su futuro.




