Un total de 200 pasajeros del crucero Ambition, que estuvo atracado en A Coruña durante el fin de semana y que se vio afectado por un brote de norovirus, han llegado este sábado a la capital gallega para realizar diversas excursiones por el casco histórico. Los viajeros, en su mayoría de nacionalidad británica, desembarcaron sin incidencias y sin necesidad de usar mascarillas, después de que Sanidad Exterior realizase una inspección previa en el buque para confirmar que ningún tripulante presentaba síntomas compatibles con la gastroenteritis.
La llegada a Santiago se produjo alrededor de la una de la tarde. Según explicaron las guías turísticas encargadas de acompañar a los grupos, la salida desde A Coruña sufrió un retraso debido a la revisión sanitaria llevada a cabo por técnicos de Sanidad Exterior antes de autorizar el desplazamiento de los turistas. "Salieron más tarde porque antes de abandonar el puerto subieron técnicos sanitarios al barco para comprobar que nadie tuviese síntomas", explicó una de las guías.
Los turistas fueron divididos en varios grupos. Una parte realizó una visita breve a la plaza del Obradoiro y tuvo tiempo libre para recorrer la ciudad hasta las cuatro de la tarde, momento en el que regresaron al autobús para volver a A Coruña. Otros optaron por recorridos más completos por el centro monumental, incluyendo visitas a la Catedral y a San Martiño Pinario.
Las guías señalaron que muchos de los turistas llegaron "tristes" y sorprendidos por la repercusión mediática del caso, sintiéndose "señalados" e incluso "apenados" por la atención periodística. También recalcaron que el norovirus "es relativamente habitual en cruceros" y que los controles sanitarios son parte de los protocolos habituales, aunque la alarma internacional se intensificó tras el fallecimiento de un pasajero, que según trasladaron, no estaría directamente relacionado con el brote gastrointestinal.
“"Cuando llegamos a puerto nos sentimos observados, casi como apestados."
Una pasajera de nacionalidad francesa, que aseguró que en el barco "nunca hubo sensación de inseguridad" ni síntomas en su planta, reconoció sentirse "un poco agobiada" por la atención mediática. Lamentó el fallecimiento de un pasajero durante la travesía, que "parece haber sido por otras causas", y afirmó que ella no presentó ningún síntoma. La sorpresa por la repercusión internacional la llevó a pensar que el interés podría estar relacionado con el recuerdo del brote de hantavirus en otro crucero.




