La efeméride coincide con la actual lucha ciudadana para preservar otros murales del mismo artista, realizados para el restaurante Fornos también en 1951. Mientras, la intervención en la ACI, ubicada en un edificio construido entre 1948 y 1950 en la calle Emilia Pardo Bazán, número 27, ha desaparecido por completo. Ni la entidad, ni el edificio, ni imágenes de la obra han sobrevivido al paso del tiempo.
La bendición e inauguración del local social de la ACI, que nació con doscientos socios, estuvo presidida por Alfredo Sánchez Bella, director del Instituto de Cultura Hispánica, junto a Juan González Cebrián, presidente local. Lugrís, que ya diseñaba programas y carteles para la asociación, fue el encargado de decorar su sede, siendo este su siguiente encargo tras finalizar el trabajo en el Fornos.
Según detalla Miguel González Garcés en un catálogo de 1984, Lugrís consideró 1951 un año decisivo, afirmando su arte independiente. En la ACI, además de motivos marinos, plasmó 'motivos exóticos de fauna americana' y su 'Tríptico de las Lamentaciones', que Garcés califica como 'quizá una de sus obras maestras'.
La admiración de Alfredo Sánchez Bella por la obra en la ACI le llevó a encargar a Lugrís la decoración de la sede del Instituto de Cultura Hispánica en Madrid, también en 1951. Allí creó el Retablo del Descubrimiento o Políptico del Descubrimiento, con trece tablas que aún se conservan.
La sede de la ACI en la calle Emilia Pardo Bazán estuvo operativa hasta 1964. Se desconoce cuándo se perdieron las obras de Lugrís. Sin embargo, hubo más sensibilidad con las pinturas murales que José María Labra realizó para la entrada del edificio en 1953. Estas piezas se salvaron cuando el inmueble, conocido como 'Edificio de Sindicatos', fue derribado en los años 90, y hoy se encuentran en el Pazo de Mariñán.




