El colegio María Barbeito, situado en el barrio de O Ventorrillo en A Coruña, está a punto de experimentar una profunda transformación en su patio. El Concello prevé iniciar en las "próximas fechas" las obras que convertirán el actual espacio, mayoritariamente de cemento, en un "bosque natural" con nuevas zonas verdes y áreas de juego.
El proyecto, que cuenta con la participación activa del centro educativo y su comunidad, tiene un presupuesto de 149.999 euros y un plazo de ejecución de tres meses. El objetivo principal es "transformar un espacio exterior del patio sustancialmente duro, plano y con muy poco mantenimiento en un conjunto de ámbitos diferenciados e interconectados", según recoge el documento técnico. Esta iniciativa forma parte del programa Mestre de Obra, de Sistema Lupo.
La actuación implicará la demolición de unos 1.216 metros cuadrados de pavimento de hormigón y la retirada de 231 metros cuadrados de suelo de caucho del área infantil. En total, se crearán alrededor de 1.275 metros cuadrados de pradera sembrada, con césped, pradera silvestre y superficies permeables, además de nuevas zonas verdes.
Uno de los elementos centrales será un bosque-anfiteatro con vegetación, recorridos, zonas de estancia y elementos de juego. También se creará una zona verde elevada con topografías, vegetación y un arenero, junto a dos merenderos. La obra incluye la plantación de tres arces comunes, cuatro cerezos y tres fresnos, buscando aumentar la sombra y reducir el efecto de isla de calor.
El proyecto pone el foco en la recuperación del juego como herramienta de aprendizaje, tanto libre como reglado, social e intergeneracional. Se propone crear patios naturalizados y diversos, concebidos como espacios educativos al aire libre, frente a la pérdida de protagonismo del juego libre debido a la organización del tiempo infantil y al uso de soportes digitales.
El nuevo patio contará con un tipi de madera, troncos de robinia para equilibrio, juegos de escalada, un tangram sensorial con diversos materiales y ocho conjuntos de bancos-juego hechos con piedra de granito recuperada. También se reformarán el castillo y varios balancines existentes.
La participación del centro educativo, el equipo directivo, el profesorado, el alumnado y las familias ha sido una directriz básica del proyecto. Además, se busca la mejora ambiental con la incorporación de más vegetación, sistemas sostenibles de drenaje y riego, pavimentos naturales y una mayor presencia de superficies permeables para mejorar la absorción del agua de lluvia.
El espacio exterior se define como "lugar lúdico y educativo, de encuentro social y con la naturaleza, un espacio amable y de bienestar, con una visión integradora e inclusiva" del recinto escolar, buscando reducir el efecto isla de calor, generar zonas de sombra e incorporar mobiliario para el descanso y la convivencia.




