El urbanismo de A Coruña apuesta por parques y jardines en terrenos elevados

La adaptación a la topografía de la ciudad lleva a situar las zonas verdes en cotas altas, aprovechando espacios con desniveles.

Imagen aérea de un parque urbano construido en una ladera empinada con caminos en zigzag y terrazas verdes, con vistas a una bahía oceánica.
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Imagen aérea de un parque urbano construido en una ladera empinada con caminos en zigzag y terrazas verdes, con vistas a una bahía oceánica.

La ciudad de A Coruña está desarrollando un modelo urbanístico que sitúa sus parques y jardines en zonas elevadas, como Oza, Novo Mesoiro y Bens, aprovechando los desniveles del terreno para crear nuevos espacios verdes.

Este año, las obras del parque del Vigía, en la parte más alta de Monte Alto, darán comienzo. La alcaldesa, Inés Rey, destacó que este proyecto aspira a convertirse en el “parque más elevado de la ciudad”, con pasarelas peatonales que superarán la altura de los edificios para ofrecer vistas a la Torre de Hércules y al océano. Aunque el Vigía se encuentra en una cumbre, su cota de 67 metros no lo convertirá en el más alto, ya que Bens alcanza los 161 metros sobre el nivel del mar.

"En A Coruña se nota mucho, porque hay un problema de adaptación a la topografía. Donde la adaptación para construir es mucho más difícil es donde dejan los espacios verdes porque en los lugares preferentes, donde más sencillo es construir, se dedican a construir vivienda."

Ruth Varela · Presidenta de la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG)
Ruth Varela, presidenta de la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG), explica que esta tendencia no es casualidad. Los terrenos más complejos y con mayores desniveles, menos atractivos para la construcción de viviendas, son los que se reservan para las zonas verdes. Ejemplos como el parque de Santa Margarita, antiguamente una cantera, o el parque de Oza, que salva un desnivel con caminos en zigzag, ilustran este “paisajismo heroico”.
La presión urbanística ha llevado a ocupar lugares que antes se despreciaban, como la zona de A Falperra, con fuertes pendientes. La necesidad de construir escaleras mecánicas para mejorar la accesibilidad es una muestra de las dificultades que surgen en estos espacios. Sin embargo, a partir de un 12% de pendiente, muchos de estos lugares tienden a quedarse vacíos, convirtiéndose en descampados que, con el tiempo, pueden ser transformados en parques.
El Monte de San Pedro, otra antigua cantera e instalación militar, es hoy una de las zonas verdes más hermosas de la ciudad, ofreciendo vistas inmejorables. Incluso el gigante de Bens, con su lejanía del centro y sus colinas rocosas sobre los restos del antiguo vertedero, representa un caso extremo de esta adaptación. Los arquitectos, como señala Varela, deben investigar y esforzarse para aprovechar el valor de estos terrenos, creando pequeños paraísos urbanos que, quizás por ello, se encuentran tan cerca del cielo.