Tras 14 años de espera, el premio sigue sin dueño. Este lunes, el lotero Manuel Reija, quien aseguró haberlo encontrado, y su hermano, que era delegado de Loterías en aquel momento, se sientan en el banquillo de los acusados. El periodista Xaquín López, autor de un libro y un documental sobre el caso, analiza los puntos clave de este proceso que él mismo califica como un boleto "maldito".
La demora en llegar a juicio es "absolutamente inconcebible" para López, quien atribuye la situación a "una serie de errores y despropósitos por muchas partes". Según el periodista, el sistema ha fallado "por todos lados", ya que no hay otra explicación para que, tantos años después, el caso siga abierto. López recuerda que el proceso ha sido tan complejo que incluso directivos "al máximo nivel de la SELAE (Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado)" llegaron a estar investigados, aunque finalmente la Audiencia Provincial de A Coruña desestimó los cargos contra ellos.
La Fiscalía acusa al lotero de un presunto delito de apropiación indebida, mientras que a su hermano se le imputa un delito de blanqueo de capitales o encubrimiento. El Ministerio Público solicita para cada uno de ellos una pena de seis años de cárcel. López subraya la gravedad de la situación, destacando que se trata del delegado de Loterías de la provincia de A Coruña acusado de blanqueo de capitales, lo que considera "muy serio, muy grave".
La versión del lotero, que afirmaba haberse encontrado el boleto, ha sido puesta en duda por una "investigación meticulosa y sigilosa" de la Policía Nacional. Los investigadores concluyeron que el lotero no se encontró el boleto, sino que "se lo apropió". La clave estuvo en el registro de la máquina de la administración de loterías. El verdadero dueño acudió a comprobar un fajo de cinco boletos, y el lotero, supuestamente, le devolvió los cuatro no premiados y se quedó con el ganador. La pista definitiva fue que, acto seguido, el cliente selló nuevas apuestas con sus números manuales habituales, una combinación a la que "estaba abonado de por vida". Toda esta secuencia quedó registrada en el terminal.
La policía siguió este rastro, solicitando a Loterías un registro de dónde se había jugado esa combinación manual en toda España. Los datos revelaron que se jugaba en lugares turísticos como las Islas Canarias o la Costa del Sol. Al cruzar esta información con los registros del Imserso, dieron con una persona cuyos viajes coincidían con las fechas y lugares. Así llegaron a la familia del presunto propietario legítimo, un hombre que falleció al año siguiente de los hechos y cuyos herederos, su viuda y su hija, son quienes ahora reclaman el premio.
Xaquín López aclara que en este juicio no se decide quién es el propietario del boleto, sino si los dos acusados son culpables de los delitos que se les imputan. Si son declarados culpables, la familia del fallecido deberá iniciar otro proceso en un juzgado de lo civil para reclamar el premio. El camino se allanaría si la sentencia del tribunal penal incluyera una coletilla asegurando quién es el propietario, algo que el periodista considera "absolutamente inusual".
“"Si los magistrados les declaran inocentes, sin lugar a dudas Manuel Reija podría cobrar el premio, porque sería el legítimo propietario."
Mientras la justicia decide, el boleto sigue custodiado en las instalaciones de Loterías y Apuestas del Estado. Su valor, sin embargo, no ha hecho más que crecer. Los 4,7 millones de euros originales podrían haberse convertido ya, con los intereses acumulados, en una cifra que ronda los 8 millones de euros, y además, libres de impuestos, ya que la ley que grava los premios de lotería es posterior a la fecha del sorteo.




