Drones agrícolas: la revolución tecnológica que llega al campo gallego

Estas aeronaves no tripuladas prometen transformar las tareas de abonado, siembra y fumigación, superando limitaciones de la maquinaria tradicional.

Imagen genérica de un dron agrícola sobrevolando un campo verde en Galicia.
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Imagen genérica de un dron agrícola sobrevolando un campo verde en Galicia.

Los drones agrícolas están emergiendo como una solución innovadora para el sector primario en Galicia, ofreciendo ventajas significativas en la gestión de cultivos y la aplicación de fitosanitarios.

Aunque los tractores y la maquinaria pesada fueron los protagonistas habituales en las jornadas de exhibición, un pequeño dron acaparó recientemente todas las miradas en el Centro de Formación y Experimentación Agroforestal (CFEA) de Sergude, en Boqueixón. Estas aeronaves no tripuladas están llamadas a revolucionar el trabajo en el campo gallego, tal y como señalan expertos del sector.
La tecnología, que ya se empieza a ver en otros puntos de España y también en Galicia, aún no está generalizada debido principalmente a las restricciones legales sobre el uso de fitosanitarios. Sin embargo, tanto la Consellería do Medio Rural como las empresas y los alumnos del centro coinciden en que es cuestión de tiempo que los drones se conviertan en una herramienta indispensable, comparable a la revolución que supuso el arado hace miles de años.
Durante una demostración en las fincas de la escuela de Sergude, se empleó un dron multiespectral con cámaras térmicas para analizar el estado vegetativo de las plantas. Esta tecnología permite obtener una radiografía precisa de las necesidades del terreno, como el nivel de abono. Posteriormente, un segundo dron, un Agras T100 de la marca DJI, entró en acción. Este modelo puede cargar hasta 100 kilos de sólidos, siendo útil para abonar o sembrar, y cuenta con una autonomía de aproximadamente 20 minutos, con carga ultrarrápida.

"La única limitación que tiene el dron para trabajar es el tiempo, sobre todo el exceso de viento."

un empresario del sector
Entre las principales ventajas de estos dispositivos destaca su capacidad para operar en terrenos mojados, donde la maquinaria pesada no puede acceder sin dañar el suelo, una situación común en Galicia tras periodos de lluvias. Además, los drones mejoran la efectividad de la fumigación. Al pulverizar de forma más fina y agitar las plantas con sus hélices, el fitosanitario llega a toda la planta, incluso a las partes ocultas, lo que resulta más eficiente que los métodos convencionales.
A pesar de su coste, que ronda los 30.000 euros, y la desconfianza inicial hacia lo desconocido, el sector agroganadero ve en los drones un gran potencial. Sus múltiples aplicaciones y su eficiencia hacen prever que estas aeronaves se convertirán en una herramienta esencial para el futuro de la agricultura y la ganadería en la comunidad.