La llegada del tren a A Coruña, que se hizo efectiva en 1875, marcó un antes y un después en la configuración social y económica de la urbe. Aunque el proceso fue complejo y tardío en comparación con otras capitales, la infraestructura ferroviaria acabó por convertir a la ciudad en uno de los motores principales de Galicia.
La obra, editada por el Instituto Cornide, profundiza en documentos inéditos procedentes de los archivos estatales y municipales. El texto destaca cómo la orografía y los elevados costes de construcción dificultaron la expansión de las líneas, provocando que la ciudad tuviese que esperar décadas para consolidar su conexión ferroviaria.
Uno de los puntos más curiosos que recoge la investigación es la planificación de las terminales. Antes de que la estación de San Cristóbal se convirtiese en la referencia actual, se barajaron diversas alternativas, incluyendo la posibilidad de situar una estación única en la zona portuaria o incluso cerca del teatro Colón, proyectos que finalmente fueron descartados por las grandes inversiones ya realizadas.
La estación de San Cristóbal se construyó antes de que llegasen las vías a la ciudad y estuvo varios años esperando la llegada del tren.




