Cirugía pionera en A Coruña repara uréter con tejido bucal y reduce ingreso hospitalario

Un equipo de Urología del Hospital HM Modelo ha realizado con éxito un innovador injerto que minimiza el tiempo de recuperación de los pacientes.

Imagen genérica de una cirugía en un quirófano.
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Imagen genérica de una cirugía en un quirófano.

Un equipo de Urología del Hospital HM Modelo en A Coruña ha llevado a cabo una intervención quirúrgica innovadora, utilizando tejido de la boca del propio paciente para reparar un uréter dañado, reduciendo significativamente el tiempo de hospitalización.

Esta técnica, pionera en Galicia, marca un avance significativo en el tratamiento de afecciones urológicas. Hasta ahora, la reparación de uréteres dañados, conductos que transportan la orina desde el riñón hasta la vejiga, se realizaba empleando tejido intestinal, lo que implicaba una recuperación más larga y compleja.
El daño ureteral es una condición relativamente común, causada en la mayoría de los casos por patologías como las piedras urinarias. Estas pueden provocar cicatrices que impiden el correcto drenaje del riñón, llevando a su dilatación, dolor y, progresivamente, a la pérdida del órgano por atrofia.

"Esta nueva técnica, que emplea la mucosa del propio paciente, nos permite reparar dichas lesiones sin emplear tejido intestinal, evitando un postoperatorio tortuoso, con una recuperación mucho más rápida y una intervención mucho menos traumática que la que se realizaba previamente."

un especialista de HM Hospitales
La intervención tradicional con fragmentos de intestino requería un ingreso mínimo de una semana, hasta que el paciente recuperaba el tránsito intestinal y podía tolerar la dieta oral sin vómitos. Con este nuevo procedimiento, el tiempo de hospitalización se reduce drásticamente de entre siete y catorce días a tan solo dos.
Además de la reducción del tiempo de ingreso, esta técnica presenta una tasa de éxito superior al 90%, según publicaciones internacionales. También evita que los pacientes tengan que someterse a cirugías cada seis meses para el recambio de catéteres que les permiten conservar el riñón.