La estación de San Cristóbal, en A Coruña, amaneció con un notable ajetreo debido a la suspensión de nueve servicios de Renfe. La falta de conductores llevó a la compañía a activar un plan de transporte alternativo por carretera para cubrir seis trayectos con origen o destino en la ciudad herculina.
“"Prefiero el tren porque es mucho más cómodo, pero hay veces que lo tienen peor gestionado. Hoy, al menos, me sorprende que hayan avisado con tanta antelación."
Entre los usuarios habituales, la situación fue asumida con cierta resignación. Una estudiante universitaria que viaja semanalmente entre A Coruña y Santiago, y que tenía el tren de las once, expresó su esperanza de que el trayecto por autopista no demore demasiado. Otra viajera, que utiliza el servicio un par de veces al mes, recibió la notificación el día anterior y lamentó tener que cambiar al autobús, aunque reconoció que “es lo que toca”.
Para los turistas, la situación resultó más confusa. Una visitante de Barcelona, que viajaba con su familia, admitió las dificultades añadidas por no conocer el entorno y encontrarse con cambios inesperados. Por su parte, un estudiante coruñés que se desplaza a Vigo, restó importancia al incidente, señalando que ya había vivido situaciones similares y que la diferencia de tiempo con el autobús no es significativa.
“"Es una oportunidad perdida."
El Gobierno gallego reaccionó con dureza ante estas cancelaciones. El conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, calificó de “oportunidad perdida” la visita del presidente de Renfe a Galicia el pasado viernes. La Xunta considera incomprensible que el anuncio de un plan de mejora para el Eje Atlántico derive en la supresión de 2.100 plazas tan solo tres días después. Calvo criticó la desinformación institucional y reclamó a Renfe la creación de un interlocutor directo para gestionar las quejas y conocer las novedades del servicio.




