La provincia de A Coruña ha experimentado el julio más cálido de la historia reciente, con una precipitación acumulada de tan solo 5 litros por metro cuadrado, lo que supone un 86% menos de lo normal. Esta situación ha llevado a la Xunta a decretar la alerta por escasez de agua en diferentes sistemas hídricos. La medida afecta a municipios como Culleredo, A Laracha, Malpica, Cerceda, Coristanco, Carballo y Arteixo.
A pesar del contexto de cambio climático, el Ayuntamiento de Arteixo, a través de la empresa pública Sumarte, transmite tranquilidad. Su director, José Álvarez-Campana, calificó la situación de "algo que no ha pasado nunca" y subrayó la importancia de contar con protocolos de actuación ante la incertidumbre. Arteixo dispone de una red de abastecimiento interconectada que incluye conexiones al sistema metropolitano de Emalsa, un sistema propio en el río Sisalde, captaciones en el acuífero de Larín y una planta potabilizadora en el embalse de Rexedoiro, garantizando el suministro a la población y a la industria.
Aunque los recursos son disponibles, se hace un llamamiento a la ciudadanía para hacer un uso responsable del agua. José Álvarez-Campana destacó que las recomendaciones de uso prudente se siguen "a rajatabla", lo que ha permitido evitar restricciones coercitivas en riegos o llenado de piscinas. También se elogió la sensibilización ambiental de los más jóvenes y la rápida notificación de averías por parte de los vecinos, así como el uso mínimo imprescindible de agua municipal en actividades como el baldeo de calles.
En contraste, el municipio de Oza-Cesuras sufrió problemas de suministro a principios de mes, con varios días sin agua y un caudal reducido y turbio a su regreso. La incidencia se originó por roturas en antiguas tuberías de fibrocemento, agravadas por el bajo caudal del río Mendo. La falta de presión provocó el arrastre de impurezas, requiriendo el uso de camiones cisterna hasta el 5 de agosto, fecha en la que el ayuntamiento dio por solucionada la situación.




