Durante el pasado domingo, las agencias meteorológicas MeteoGalicia y Aemet emitieron una alerta naranja para la costa de A Coruña, anticipando olas que podrían alcanzar los seis metros de altura. Esta situación llevó al Ayuntamiento de A Coruña a tomar medidas preventivas, precintando los accesos a las playas de la ciudad para garantizar la seguridad de los ciudadanos y evitar posibles incidentes.
A pesar de las barreras físicas y las advertencias, se observó que muchas personas hicieron caso omiso de las restricciones. En la playa del Orzán, por ejemplo, numerosos vecinos fueron vistos paseando con sus perros por la arena, incluso cuando las olas golpeaban con fuerza la costa. Esta actitud contrastó con el comportamiento de los surfistas, un colectivo que a menudo es criticado por practicar su deporte en condiciones de alerta.
En esta ocasión, los surfistas demostraron un notable cumplimiento de las indicaciones de seguridad, manteniéndose alejados de la costa durante la alerta. Su ausencia en las playas fue un claro indicativo de que, a diferencia de otros grupos, respetaron las medidas establecidas por las autoridades para proteger la integridad de las personas ante el peligro del fuerte oleaje.




