El bar A Cova Céltica, un referente en A Coruña, celebra este año casi 30 años de historia como epicentro de la música tradicional gallega. Su actual responsable, Pedro Vilariño, quien lleva 22 años al frente del negocio, recuerda sus inicios como cliente con tan solo 16 años, cuando el local era un punto de encuentro para músicos y aficionados a la gaita y la música folk.
En los años 90, época de "explosión del folk", A Cova Céltica era un hervidero de foliadas donde se daban cita artistas reconocidos. Vilariño, acompañado por el músico Brais Maceiras, tomó las riendas del establecimiento hace casi tres décadas, convirtiéndolo en lo que hoy se considera el último bastión de la música 'trad' en la ciudad, tras el cierre de otros locales históricos como A Casa da Lubre o A Repichoca.
El local, con paredes de piedra y una bandera gallega en el techo, mantiene un espíritu abierto donde cualquiera puede subir al escenario a tocar. Vilariño destaca que el objetivo es que sea un "espacio libre" para la música espontánea, aunque reconoce que las foliadas a veces se trasladan a la calle. Además de la música, el bar se distingue por su oferta de cervezas artesanas, siendo uno de los pioneros en la ciudad en ofrecer esta variedad, y mantiene la icónica Guinness, siendo el local con más años ininterrumpidos ofreciéndola en A Coruña.
La oferta de licores también es un sello distintivo, con sabores sorprendentes como tarta de Santiago o crema de fresa. Vilariño ha construido una comunidad alrededor del negocio, donde también tienen cabida familiares de equipos de fútbol gaélico como Fillos de Breogán o miembros de la peña deportivista Curriolxs da Pescaría. El dueño subraya la importancia de "hacer comunidad" en un ámbito urbano donde el uso del gallego a veces escasea, buscando siempre ser "más cercano" con la clientela.




