El homenaje tuvo lugar en la Casa do Concello de Redondela, donde la funcionaria desarrolló su actividad profesional durante casi cinco décadas. Su labor fue comparada con el espíritu de modernización y cercanía a la ciudadanía que impulsaron figuras históricas como Manuel Azaña y Emilio González López en la administración estatal.
La funcionaria fue una pieza fundamental en la Fundación Lois Peña Novo, la primera entidad cultural creada en la historia del municipalismo gallego. Esta iniciativa, sin precedentes en Galicia, buscaba contribuir a crear el ayuntamiento más galleguizado de la comunidad, impulsada por un grupo de funcionarios comprometidos.
“"Poquísimas mujeres conocí que fuesen tan decisivas en la introducción de la lengua gallega en los usos jurídicos y administrativos."
Su compromiso con el gallego comenzó en sus primeros años como funcionaria, cuando ingresó en el Ayuntamiento de Redondela en septiembre de 1979, después de las primeras elecciones democráticas. Desde entonces, su curiosidad y dedicación transformaron su visión de Galicia, convirtiéndola en una activa defensora de la lengua y la cultura gallegas.
Su influencia fue clave en las conquistas laborales de los funcionarios de Redondela, realizando propuestas innovadoras desde la Junta de Personal que dignificaron la función pública y mejoraron los servicios municipales. Su autoridad y tesón fueron tales que, a pesar de los intentos de neutralizarla por parte de algunos políticos y un interventor, su personalidad prevaleció.
Aunque se jubila de la vida laboral, la funcionaria continuará con su magisterio en la defensa de los valores patrimoniales de Galicia, promoviendo la galleguización a través del colectivo Galeguizar Galicia. Su nombre, junto con los de figuras como el poeta Ramón Cabanillas y los magistrados de la primera sentencia en gallego, debería figurar en un lugar destacado en la Casa do Concello de Redondela.




