Las edificaciones, frecuentadas por personas con problemas de drogadicción y vinculadas al consumo y venta de sustancias estupefacientes, habían sido objeto de múltiples intervenciones por las fuerzas de seguridad. El estado de abandono generaba preocupación en el entorno.
La actuación busca poner fin a la actividad relacionada con las drogas en este espacio y mejorar las condiciones de seguridad en la parroquia. El operativo se desarrolló de manera coordinada entre ambos cuerpos policiales.
Con el desalojo y la futura demolición, el Concello de Mos pretende contribuir a la recuperación de la seguridad y evitar que estos inmuebles continúen siendo un foco de actividad ilícita, enmarcado en la labor de colaboración para abordar situaciones que afectan a la convivencia vecinal.




