La jornada reivindicativa estuvo marcada por la preocupación ante el contexto geopolítico internacional y los conflictos bélicos, que tienen un impacto directo en el incremento de los precios y en la economía de las familias.
Desde el ámbito laboral, las principales demandas de los sindicatos incluyeron el incremento de los salarios, la reducción de la jornada laboral, una regulación más justa de la contratación a tiempo parcial y una reforma del despido que garantice mayor protección para los trabajadores.
Las centrales sindicales CCOO y UGT estrenaron un nuevo recorrido en la ciudad, con una manifestación que partió de la rotonda del barco en Coia, atravesó varias calles del barrio hasta la Praza América y finalizó en el parque de Castrelos. Esta marcha contó con una notable participación ciudadana.
“"Queremos trabajar y no emigrar."
Por su parte, la marcha nacionalista de la CIG, que según la organización congregó a 18.000 personas, inició su recorrido a las 12:00 horas en el cruce de La Doblada y se dirigió hacia la Porta do Sol, donde los participantes corearon consignas en favor del empleo y contra la emigración forzada.
Además, CUT, CGT y el Sindicato Ferroviario convocaron una movilización conjunta bajo el lema “La clase trabajadora contra el fascismo”. Esta manifestación comenzó a las 11:00 horas en la Praza Fernando el Católico y también tuvo como destino final la Porta do Sol, sumándose así a las voces que reclamaban justicia social y derechos laborales.




