Verano más seco: 15 litros recogidos, un 10% de la media

Los embalses gallegos continúan bajando su ocupación y ya hay ayuntamientos en alerta por escasez de agua debido a la falta de lluvias.

Imagen genérica de tierra seca y agrietada con una planta marchita y un embalse con bajo nivel de agua.
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Imagen genérica de tierra seca y agrietada con una planta marchita y un embalse con bajo nivel de agua.

El verano de 2026 registró una precipitación ínfima de 15 litros en Vigo, un 10% de la media histórica, lo que hace descender los embalses a un ritmo de tres puntos semanales y obliga a declarar la alerta en Baiona.

El verano de 2026 está siendo el más seco registrado, con tan solo 15 litros de lluvia acumulados entre junio y agosto en Vigo. Esta cifra representa apenas un 10% de la media histórica para este período, que suele ser de unos 150 litros. La falta de precipitaciones está afectando directamente a los embalses, que continúan bajando a un ritmo medio de tres puntos por semana.
La situación obliga a tomar medidas de ahorro. El ayuntamiento de Baiona, que triplica su población en verano, ya declaró la alerta por la escasa ocupación de su embalse (39%). Se espera que se una a la red de Zamáns (60%), que abastece a Nigrán. Otros ayuntamientos afectados por la alerta son los del sistema del río Lérez en Pontevedra y los del río Anllóns y Costa de A Coruña.
La Xunta de Galicia, a través de la Mesa da Seca de la Consellería de Medio Ambiente, declaró la alerta en varias zonas, mientras que otras se mantienen en seguimiento. Las medidas incluyen la prohibición de usos prescindibles como el baldeo de calles, el llenado de piscinas o el riego de jardines. En total, ya son 91 los ayuntamientos gallegos afectados por restricciones o medidas de seguimiento.
A pesar de la escasez, el embalse de Eiras, el mayor de Galicia, se encuentra al 70% de su capacidad y tendría agua para cinco meses. La Xunta no contempla por ahora la declaración de prealerta de sequía a nivel autonómico, aunque sí se hizo para Pontevedra, la costa próxima a A Coruña y Baiona. La reducción de la evaporación debido a días cubiertos ayuda a paliar ligeramente el descenso de los niveles.
El nivel de alerta declarado es el segundo más alto del Plan de sequía para Galicia-Costa. La situación actual contrasta con el invierno, que suele ser húmedo, mientras que los veranos son cada vez más secos. En 2017, una sequía similar se prolongó hasta octubre, pero las lluvias posteriores permitieron recuperar los niveles rápidamente.