Una aficionada del Celta recorre más de 40.000 km siguiendo al equipo en Europa
Carmen Villarroel, abogada viguesa, cumplió su promesa de asistir a todos los partidos del Celta en la Liga Europa gracias a la flexibilidad de su trabajo.
Por Anxo Regueira Piñeiro
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Imagen genérica de un balón de fútbol en un campo de hierba.
Una abogada de Vigo, Carmen Villarroel, recorrió más de 40.000 kilómetros para asistir a todos los partidos del Celta como visitante en la Liga Europa, cumpliendo una promesa y combinando su pasión por el fútbol con la posibilidad de teletrabajar.
La pasión por el Real Club Celta de Vigo y el deseo de conocer el mundo llevaron a Carmen Villarroel, una abogada viguesa, a una aventura europea sin precedentes. Esta aficionada recorrió más de 40.000 kilómetros para no perderse ninguno de los siete partidos que el equipo celeste disputó fuera de casa en la presente edición de la Liga Europa. Su odisea, que culminó con el desafortunado encuentro en Friburgo, nació de una promesa hecha a sus amigos hace dos veranos.
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"Les dije a mis amigos que la próxima vez que el Celta jugase en Europa, iría a todos los viajes; sinceramente, no esperaba que fuera tan pronto."
La posibilidad de teletrabajar y la flexibilidad de su horario fueron claves para que Villarroel pudiera cumplir su compromiso. Según ella, la suerte de poder adaptar su jornada laboral a los desplazamientos fue fundamental. Su viaje comenzó con el sorteo de la primera fase, momento en el que reservó todos los vuelos y alojamientos, un proceso que, gracias a su experiencia, no le supone mucho tiempo.
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"El secreto es que tengo mucha suerte porque puedo teletrabajar; es un factor muy importante."
Miembro de la peña Exiles 1873, Carmen compartió estas experiencias con diferentes compañeros en cada destino. Entre sus vivencias, destaca la ciudad de Belgrado como la que más le gustó, mientras que Razgrad fue la menos atractiva, aunque sirvió de escenario para una despedida de soltero. Además de la emoción del fútbol, Villarroel aprovecha cada viaje para sumergirse en la cultura local, visitando museos, comprando libros e incluso aprendiendo frases básicas del idioma.
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"Es una excusa para conocer lugares, personas y culturas; lo más bonito del fútbol es viajar."