La principal demanda del colectivo se centra en la necesidad de incorporar terapias rehabilitadoras esenciales, como la fisioterapia adaptada, la estimulación cognitiva, la logopedia y la atención psicológica, a la cartera de servicios del Sergas y del Sistema Nacional de Salud. Actualmente, estos tratamientos no están cubiertos por la sanidad pública, lo que obliga a pacientes y asociaciones a asumir los costes.
“"Estas terapias no son opcionales, sino fundamentales para ralentizar la progresión de la enfermedad y mantener la autonomía de los pacientes."
La situación en Vigo refleja esta problemática. La asociación atiende semanalmente a unas 270 personas con tan solo ocho profesionales, operando en instalaciones que suman apenas 90 metros cuadrados distribuidos en tres locales. Esta limitación de espacio es tan crítica que, según Oujo, en una reciente inspección de la Xunta de Galicia, tuvo que atender a los técnicos en la calle.
Además de las carencias materiales, la asociación alerta sobre el estigma social que aún rodea al Parkinson, erróneamente asociado solo a personas mayores. Oujo subraya el aumento de casos en población joven, incluso menores de 30 años, que se enfrentan no solo a los síntomas, sino también a la falta de comprensión social y laboral, lo que condiciona su futuro profesional.
Aunque la investigación avanza en centros como el CIMUS, la cura sigue siendo un objetivo lejano. La enfermedad muestra un crecimiento y una mayor agresividad en algunos casos, especialmente entre los más jóvenes. Por todo esto, la Asociación Parkinson Vigo insta a las administraciones a un compromiso real, con instalaciones adecuadas y una cobertura sanitaria suficiente, recordando que la rehabilitación es un derecho básico y no un lujo.




