Las plazas geriátricas en Vigo, ya sean de ámbito público, privado o social, se encuentran prácticamente saturadas. Según datos de la Consellería de Política Social, la ciudad cuenta con un total de 3.072 plazas distribuidas en 51 centros de día, residencias o viviendas comunitarias. De ellas, únicamente 349 permanecen sin cubrir en la actualidad, lo que supone aproximadamente un 90% de utilización.
Más de la mitad de las plazas ofertadas pertenecen al ámbito privado, donde pequeños centros de día ya están saturados y las residencias presentan pocas vacantes. Los centros públicos, por su parte, se encuentran aún más colapsados, con tan solo 6 plazas libres de un total de 839, aunque la alta demanda hace que suelan estar cubiertas en su totalidad. Las residencias sociales tienen un menor peso, con 254 plazas, de las cuales 233 ya están ocupadas.
Muchas de las alternativas de ámbito privado son de pequeña capacidad, oscilando entre las 10 y las 40 plazas. Las más grandes, pertenecientes a la empresa DomusVi, pueden albergar entre 120 y 150 usuarios. La ocupación en estos centros es sensiblemente más baja que en la opción pública, debido a la ausencia de financiación más allá de la Ley de Dependencia de 2007, que subvenciona parte de la estancia de algunos usuarios. De hecho, solo 8 de los 42 centros en funcionamiento están al completo, mientras que en el resto las plazas libres son testimoniales.
A pesar de contar con más de 3.000 plazas, Vigo no cumple las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que sugiere cinco camas por cada cien personas mayores de 65 años. La ciudad tiene 72.934 mayores para 3.072 plazas, lo que se traduce en una plaza por cada 23 personas mayores de 65 años.
La alta ocupación obliga a algunos centros geriátricos a tener listas de espera. Ángeles Álvarez, directora del Centro de Día Parque Castrelos, señaló que su centro tiene 40 plazas cubiertas y una lista de espera de 2 a 3 meses, destacando que los usuarios ahora esperan por centros con buena reputación. Patricia García, directora del Centro de Día para personas mayores Os Avós, también indicó que hubo tiempos de espera, pero que la evolución demográfica asegura una buena ocupación incluso para negocios geriátricos de reciente creación.
Las listas de espera difieren entre el ámbito privado y el público. Mientras que en los centros privados las listas son más dinámicas, en los centros públicos la demora para acceder puede llegar al año y medio. Ambas directoras coinciden en que la Ley de Dependencia y su reciente reforma benefician a los usuarios, permitiendo compaginar la atención en el domicilio con la asistencia a un centro de día.
La Xunta promueve la construcción de una nueva residencia de mayores en la ETEA, impulsada por la Fundación Amancio Ortega. Las obras ya comenzaron y se espera que este centro, que sumará 150 plazas, esté operativo en 2027, aliviando la saturación actual de las residencias públicas, que tienen una lista de espera de un año y medio.
Esta nueva residencia, con una inversión de 26 millones de euros, será la única de gran envergadura prevista a corto plazo en la ciudad. Contará con tres plantas, habitaciones individuales y dobles, comedores, farmacia, gimnasio adaptado, salones sociales y tecnología avanzada. La Fundación Amancio Ortega planea residencias similares en las siete principales ciudades gallegas, con una inversión total de 180 millones de euros para crear hasta 900 plazas.
La construcción de la residencia de Vigo fue la última en comenzar debido a demoras en el desbloqueo de los terrenos de la ETEA, mientras que las de Santiago, A Coruña y Pontevedra ya están finalizadas. Las 150 plazas que aportará este nuevo centro serán fundamentales para mejorar la oferta geriátrica en la ciudad y acercarse a las recomendaciones de la OMS.




