Los trabajos, que se centraron en la seguridad de la autovía del Val Miñor, fueron necesarios debido a un desprendimiento de tierra provocado por las intensas lluvias registradas a mediados de febrero. La actuación permitió reabrir el carril en sentido Baiona durante el pasado fin de semana, recuperando así la normalidad en una de las principales arterias de comunicación de la comarca.
La decisión de cortar un tramo de aproximadamente 2,1 kilómetros de la AG-57, entre los puntos kilométricos 17+600 y 15+500, se tomó como medida preventiva. Aunque el desprendimiento inicial no llegó a invadir la calzada, la inestabilidad del terreno en la parte superior del talud generaba un riesgo potencial de nuevas caídas de material.
Las obras realizadas incluyeron diversas intervenciones para garantizar la seguridad y estabilidad de la zona. Entre ellas, se llevaron a cabo trabajos de refuerzo del terreno, mejora del sistema de drenaje y sujeción del talud, con el objetivo de prevenir futuros desprendimientos y asegurar la integridad de la infraestructura viaria.
Desde el inicio de la situación, la Xunta priorizó la agilidad en la ejecución de la intervención para minimizar las molestias a los usuarios de la vía, garantizando al mismo tiempo la eficacia y la seguridad de la actuación llevada a cabo.




